Albalat dels Tarongers El primer parque que proyecté en Valencia

Las sillitas del parque de Luxemburgo. Esa era la referencia para este proyecto redactado para el Servicio de Jardinería del Ayuntamiento de Valencia, y del que alguno intentó apropiarse después. De hecho, la ampliación que hicieron años más tarde es todo un ejemplo de cómo no debe realizarse unas segunda fase de un jardín; ni en las formas ni en la forma. Pero eso es otro cantar.

Volvamos a las sillitas del Jardín parisino, y las de otros jardines, como los que recordaba de mi infancia, sin tener que ir a París. Pero ya fuera porque las robaban, ya fuera por alguna mejora en la gestión, el caso es que desaparecieron de nuestros jardines, y ahora hay que irse a los Jardines de Luxemburgo, en la capital francesa, para poder coger una silla y sentarse donde uno quiera, al sol, a la sombra, o viceversa. Aquí y ahora en los jardines solo hay bancos anclados al suelo con hormigón.

Últimamente existe la posibilidad de volver a poner sillas. En realidad son bancos partidos por la mitad, e igualmente anclados al suelo con unos buenos dados de hormigón. Y como somos tan simples, los bancos se anclan junto a un árbol caduco. Así, se está a la sombra en verano y al sol en invierno. Como las lentejas. Si quieres lo tomas y si no lo dejas.

Pero puede ocurrir que alguien desee estar al sol en una fresca mañana de verano, y no puede. O buscar una sombra en una soleada tarde de invierno, y tampoco puede. O acude al parque a la hora que no toca sombra en el banquito, porque el sol barre la sombra a lo largo del día, y no podemos mover el banquito en busca de la sombra, o del sol, porque está anclado con cuatro dados de hormigón al suelo para que no se lo lleven. Y como no podemos poner sillas para que cada uno se siente donde quiera, sea la hora que sea, del día que sea, porque se las llevan, solo queda una solución, si realmente queremos que la gente pueda sentarse al sol o a la sombra, cualquier día del año, a cualquier hora del día, sea la hora que sea.

Seguro que ya ha salido algún graciosillo comentando lo que pasaría si el día está nublado o es de noche. La solución pasa por construir largos bancos en los que siempre se puede encontrar tramos al sol y tramos con sombra. Además, estos muritos largiduchos pueden ir situándose de forma y manera que ayuden a diferenciar algunos espacios dentro del parque, que pueda interesarnos diferenciar como, por ejemplo, las distintas zonas en las que nos gustaría que jugaran los peques sin que los de, por ejemplo, doce años, trituren a los de, por ejemplo, dos o tres.

Además, en torno a ellos pueden sentarse los adultos que les acompañan, pudiendo elegir estar al sol, a la sombra, con los pies en el suelo o con los pies en el aire. Y todos felices, sin necesidad de talar los árboles para hacer fuego y asar las perdices. Y ahí está, el Jardín en la calle Albalat dels Tarongers en Valencia

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