La Ladera Imposible

Este proyecto es un intento de conseguir transformar un lugar tremendamente hostil en un espacio de uso ciudadano. La verdad es que el caso que nos ocupa es especialmente complejo: una fuerte ladera con pendientes de muy difícil acceso, orientada al sur en una ciudad donde las temperaturas durante varios meses al año superan los treinta grados.

La topografía del terreno presenta una fuerte pendiente en sentido este – oeste, incluyendo momentos de desniveles verticales de varios metros y vaguadas profundamente marcadas en el terreno. El desnivel máximo del terreno es de aproximadamente de 21 m y corresponde a la diferencia de cota existente entre el límite oeste y este de la parcela del ámbito de la actuación.

Además, esta ladera supone una frontera ente las áreas deportivas y culturales repartidas por el Monte Tossal, y los barrios inferiores de Campoamor y carolinas Bajas, todo ello en la ciudad de Alicante, lo que obliga a los ciudadanos a realizar grandes rodeos, las más de las veces utilizando el transporte privado. Conseguir que modifiquen sus hábitos y realicen estos desplazamientos a través de la ladera objeto del proyecto, es sin duda un reto importante.

El planteamiento básico de la propuesta es realizar una colección de recorridos de diferente dificultad, claramente localizables, con dotación de vegetación frondosa y espacios de descanso, que inviten a explorar la posibilidad de adentrarse sin temor hasta convertirlo en zona habitual de paso entre las instalaciones superiores y los barrios inferiores. Pese a la dificultad que presenta este objetivo, sobre todo por las pendientes existentes, se estructura la ordenación a partir de una colección de sendas que siguen los habituales criterios de diferenciación utilizados en las instalaciones de alta montaña; es decir, el uso del color verde para los recorridos de escasa dificultad, el color azul para los de mediana dificultad y el rojo para los de mayor dificultad. Para evitar el alto coste que supone el color en la fabricación de los pavimentos continuos de hormigón, sobre todo el color azul, se ha optado por realizar todas las sendas con el mismo tratamiento, diferenciando los grados de dificultad con el color de los pasamanos.

La colección de sendas verdes tendrá pendientes muy suaves, de manera que aunque el desarrollo será largo, por la evidente necesidad de superar la pendiente de la ladera, su recorrido será adaptado a todos los ciudadanos. Se ha procurado mantener pendientes del orden del tres o cuatro por ciento, si bien en algunos pequeños tramos es imposible bajar del seis por ciento. La colección de sendas azules tiene pendientes algo mayores, en torno al doce o quince por cien, superando inevitablemente en algunos puntos estos porcentajes por imperativo topográfico. Por último, se ha reservado el color rojo a las escaleras, dispuestas tanto en el extremo sur como en el extremo norte.

Todos estos recorridos están interconectados en números puntos de su recorrido, es decir, que es posible en ellos cambiar de color de recorrido, si se desea tanto pasar de un recorrido largo pero de baja pendiente, a uno más directo pero, obviamente, de mayor pendiente.

Como siempre, clikando en una imgen se pueden ver todas a mayor tamaño.

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